Pero… ¿y quien le da de comer?
En esa pregunta está la clave.
Muchos concentran toda la responsabilidad en el presidente de turno. Pero sería ingenuo —o directamente deshonesto— creer que una sola persona puede avanzar sobre un país entero sin una enorme estructura política, económica, mediática y financiera sosteniéndolo. Ningún presidente llega tan lejos solo. Ningún gobierno puede avanzar sobre la dignidad de un pueblo sin una enorme red de intereses, contrarios a los intereses nacionales.
El presi tendrá, tal vez, un 10% de responsabilidad. El otro 90% pertenece a quienes lo alimentan.
Y quienes lo alimentan?
Los sectores nacionales que, por conveniencia, ambición o cobardía, entregan soberanía a cambio de negocios para mantener su estatus y privilegios.
Los grupos económicos que presionan para transformar derechos en mercancías.
Los comunicadores que disfrazan dependencia de modernidad y le venden esperanza a la gente, mientras defienden intereses propios. Los dirigentes que se indignan frente a las cámaras y negocian por abajo de la mesa y en el senado. Los intereses internacionales — EE. UU., Europa— que históricamente han visto a América Latina como territorio de explotación. Ningún proyecto que perjudique a las mayorías sobrevive solo con votos. Necesita financiamiento. Necesita propaganda. Necesita complicidad. Y, sobre todo, necesita una sociedad resignada, cansada, y lo que es peor, confundida.
Y esto no es maldad, o mejor dicho, NO ES SOLO MALDAD. Hay algo todavía más peligroso que la maldad, y eso es la ESTUPIDEZ.
La maldad, al menos, tiene un sentido o suele actuar con conciencia de lo que hace.
La estupidez, en cambio, lo destruye todo, como por ejemplo a las universidades y al trabajo local, aplaude aquello que después termina destruyendo su propia vida, la de sus hijos y la de su país, aplaude también al presi, mientras éste se disfraza de general ancap, y sueña con los marcianos felicitándolo. La estupidez defiende las cadenas que la atan, confundiéndolas con la libertad, incapaz de reconocer y rechazar las narrativas que logran que se asimilen los intereses de la ultraderecha como propios, haciendo que el individuo luche por mantener un sistema que lo perjudica.
La estupidez NO SE COMBATE SOLAMENTE con información.
Si así fuera, viviríamos en una sociedad brillante: nunca hubo tanta información disponible como ahora. Sin embargo, nunca fue tan fácil manipular, dividir, confundir y convencer personas de actuar contra sí mismas.
La estupidez se combate con coraje. Coraje para detenerse a pensar, coraje para cuestionar lo que todos repiten, coraje para aceptar que quizás nos equivocamos, coraje para analizar si aquello que defendemos realmente beneficia al pueblo o solamente favorece a unos pocos, coraje para reconocer que quizás nos manipularon, y lo más importante, coraje para convocar y organizarse.
Cuando un pueblo pierde la autoestima, empieza a aceptar cualquier cosa. Empieza a aceptar que vendan nuestra soberanía como progreso, que le llamen modernidad a la entrega, que le digan “eficiencia” a destruir el trabajo, QUE LE HAGAN CREER QUE PENSAR EN EL OTRO, ES DEBILIDAD.
Es mucho más fácil repetir slogans, obedecer relatos o atacar al que piensa distinto. El verdadero peligro no es solamente un dirigente, el verdadero peligro es una sociedad que renuncia a pensar críticamente y empieza a naturalizar la entrega, la desigualdad y la pérdida de soberanía como si fueran inevitables.
Hoy el problema de Argentina no es solamente económico, es moral, es EPIRITUAL, es HUMANO. Nos estamos acostumbrando a perder sensibilidad, a naturalizar que la gente no llegue a fin de mes, a burlarnos del pobre, a despreciar y agredir al jubilado, a creer que el éxito individual vale más que el destino colectivo del país.
Entonces el desafío no es solamente cambiar un gobierno, si no, cambiarlo para qué?. El verdadero desafío es volver a formar ciudadanos con pensamiento crítico y solidario, con sensibilidad humana y valentía moral. Esa valentía y esa moral que nos hizo sentir ORGULLOSAMENTE ARGENTINOS.
Una de las tantas razones por las que apoyo y me uní al NPPA! Cuando la política cumple con su verdadera función, siendo ésta la herramienta que defiende los intereses de la Patria y el bienestar de los ciudadanos, no se necesitan discursos complicados, lenguaje que parece elegido solamente para ser entendido por los «letrados» de la sociedad y convenientemente pensado para que lo inteligible, parezca inteligente. La política por y para el pueblo, habla el lenguaje del pueblo! Nos debe quedar mas que claro entonces, que Milei, ( el personaje de turno), aunque diabólico, es el representante y la cara visible de un poder económico sediento de acumular
riqueza, profundamente colonialista e históricamente cipayo. Un poder, que nada tiene que ver con los intereses de las grandes mayorías, de los que trabajamos, de los que contribuimos al desarrollo de la Nación. ÉSE poder es el que controla el sistema judicial, marca los titulares de los diarios, ordena la agenda del sistema mediático. Es el que nos convence con sus relatos permanentes y nos convierte en pobres estúpidos, capaces de actuar en contra de nuestros propios intereses, confundiendo al verdugo, por nuestro «salvador»!
Hoy 25 de Mayo, fiesta Patria, propongo
disponernos a trabajar en conjunto, para un verdadero y duradero grito de Libertad, porque el que dieron nuestros predecesores, en aquel día lluvioso de 1810, aunque trascendental, duró muy poco. Sólo cambió a un patrón por otro.
FELIZ DÍA DE LA PATRIA A TODOS Y TODAS!!🇦🇷🇦🇷🇦🇷🇦🇷🇦🇷