En la Argentina de hoy se repite como un dogma: “no hay plata”. Pero cuando uno ordena los números, lo que aparece NO ES ESCASEZ.
Aparece una decisión. La primera verdad: plata hay. Presupuesto nacional cercano a $115 billones. Gasto público cercano al 45% del PBI. En 2025, el superávit fiscal es superior a $1,4 billones.
Es decir: no estamos ante un Estado sin recursos. El ajuste, uno de los más grandes de la historia que recayó en el pueblo y NO EN LA CASTA. Recorte estimado de más de $50 billones. Caída del gasto público de casi 38% a 31% del PBI. Reducción del gasto real cercana al 30%. Pero lo importante no es cuánto se recortó. Es dónde se recortó. Jubilados: el corazón del ajuste. Caída real de haberes (entre -8% y -13%). Bonos congelados. Parte central del superávit explicado por el sistema previsional, traducido: el equilibrio fiscal se construyó, en gran medida, con plata de los jubilados.
PAMI: ajuste en salud. Recorte de cobertura de medicamentos. Fin de la gratuidad total en muchos casos. Traslado del costo a afiliados. Pregunta: ¿esto es ahorro… o es gasto que ahora paga el jubilado?
Obra pública: el ajuste visible. Caída de hasta 80% real. Obras viales: -93% en rutas seguras, -89% en construcción de rutas. Y al mismo tiempo: aumenta el impuesto a los combustibles.
Impuesto a los combustibles: la clave que pocos explican. El impuesto a los combustibles no depende del costo del petróleo, es un impuesto fijo que se actualiza por inflación. Pagamos más IMPUESTOS en cada litro… Y ENCIMA no vuelve en rutas.
Provincias: la plata que no baja. Acá aparece uno de los datos más fuertes del sistema. Provincia de Buenos Aires reclama alrededor de $1,6 billones de deuda previsional Provincia de Santa Fe reclama cerca de $2 billones, y además: Transferencias nacionales fuertemente recortadas. Programas directamente eliminados. La Nación mejora sus cuentas reteniendo recursos que SON de las Provincias.
Subsidios: el “ahorro” que paga la gente. Recorte de subsidios energéticos por miles de millones. Aumentos de tarifas de luz, gas y transporte. El Estado gasta menos, y la gente paga más.
Estado y organismos: el ahorro simbólico. Cierre o vaciamiento de organismos como el INADI. Reducción de ministerios. Despidos en el sector público. Esto representa una porción mínima del ajuste total. El grueso estuvo en: jubilaciones, subsidios, obra pública.
Recaudación: más ingresos, menos retorno. Aumentan impuestos (combustibles, consumo). Mayor presión fiscal en sectores medios. Pero no se traduce en más servicios, ni más inversión.
Deuda: la prioridad que no se toca. Cerca del 9% del presupuesto se destina a pagar la deuda ADQUIRIDA por “toto caputo”, mauricio macri y javier milei (todos en minúscula, por qué no son merecedores ni siquiera de una letra en mayúscula). Es uno de los pocos gastos que no se discute, se paga primero. Siempre.
Pero no todos pagan más: hay impuestos que bajaron. Mientras se ajusta en jubilaciones, obra pública y provincias, también se tomaron decisiones en sentido contrario: Reducciones y cambios en el Impuesto sobre los Bienes Personales que alivian la carga sobre patrimonios altos. Eliminación o fuerte reducción de impuestos internos para bienes considerados “de lujo”, en particular: Baja o eliminación de impuestos a autos de alta gama, motos de alta cilindrada y embarcaciones, entre otros.
Sumemos todo. Hoy en Argentina pasa esto: Se recortan jubilaciones, se ajusta la educación (Ley de Financiamiento Universitario 6 veces impulsada y vetada, o desoída) , se ajusta la salud, se ajusta el PAMI, se paralizan rutas, se eliminan obras, se reducen subsidios, se les debe a provincias, se AUMENTAN IMPUESTOS (combustibles), se AUMENTA EL MONOTRIBUTO, se achica el Estado, y al mismo tiempo se reducen impuestos en sectores de mayor patrimonio.
La respuesta (la que incomoda). La plata: no desapareció, no se evaporó, no faltó… La verdadera pregunta Ya no es: “¿hay plata?”. Es: ¿para quién hay plata… y para quién no? Un país no se define por lo que dice. Se define por lo que se hace y a quien se financia.
Si: se ajusta a los jubilados, se frena la educación, se abandonan las rutas, se les debe a las provincias, se cobra más impuestos y al mismo tiempo: se alivian impuestos a patrimonios altos, se reducen cargas a bienes de lujo entonces el problema no es económico, es político. Y la pregunta final ya no es técnica, es moral: DONDE ESTÁ LA PLATA DE TODOS ARGENTINOS?.